Por Santiago Cárdenas M. Santiago Cárdenas M.

The Protomen: The Father of Death

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Hace poco, rebuscando música, hallé una de esas bandas que siempre ansío escuchar, esas que traen de vuelta a la vida el poderoso sonido de los ochentas, los sintetizadores que empezaban a apoderarse cada vez más de la música y ese abrazo entre la música pop (de la época) y el más tradicional hard rock.

The Protomen es una banda de culto, básicamente, que satisface a un público bastante puntual: frikis amantes de los ochentas.

Los conceptos detrás de sus álbumes giran en torno a la serie de vídeo juegos Mega-Man (exactamente a los seis primeros), ya que existe una línea narrativa que los une, aunque la banda se toma la libertad de añadirle su propio twist.

Cuentan con cuatro álbumes de estudio, uno de los cuales es un tributo a Queen, otro de covers y dos con trabajos propios, los cuales son parte de una trilogía en desarrollo. El primero, homónimo (también conocido como “Act. I”) y el que hoy nos ocupa: “Act II: The Father of Death”. Al primero no lo toco dado que no me causó tanto impacto, es bueno, apertura la trilogía que aún está por cerrarse (con el “Act. III” cuya fecha de lanzamiento está por anunciarse, aunque ya han sido lanzados dos singles pertenecientes al mismo), pero no me tocó tanto como “Act II: The Father of Death”.

Y es que este disco es brutal. Lanzado a finales de 2009, nos hace viajar desde melodías que parecen salidas de una película de Sergio Leone (quien con sus películas es influencia de la banda) musicalizada, obviamente, por Ennio Morricone, pasando por guiños a artistas como Johnny Cash o Tom Waits, hasta temas que parecen el resultado de un hijo bastardo entre el Vangelis de “Blade Runner” y Billy Idol en su época de oro. Además del evidente sabor a las bandas que más influyen a The Protomen, bandas tales como Styx, Toto, Queen o Alabama, por citar algunas.

Hard rock, rock arena, ópera rock, synthpop, rock sinfónico, new wave, country… todo esto dentro de un sólo disco, es para volarse la cabeza.

“Act II: The Father of Death” está compuesto por doce temas, que aperturan con “Intermission”, un intro que juguetea entre una balada acústica y la música country, que se une melódicamente a su cierre con “The Good Doctor”, un tema melódicamente salido del viejo oeste: bronces, guitarras acústicas de estilo hispano, guitarras fuertes a intervalos y percusión poderosa. “Father of Death” le continúa, bajo una misma estética melódica, esta vez sazonada con algo más pegado al hard rock. Aunque debo advertir un dato curioso: el empezar esta canción escuchamos la melodía clásica de aquellas antiguas y populares cajitas musicales, lo que sospecho (y lo siento así) es que es una referencia a una escena clásica de los spaghetti western: el duelo final de “Por unos dólares más”, película protagonizada por un joven Clint Eastwood y dirigida por el ya mencionado S. Leone, y de la que, dicho sea de paso, escribí hace ya un buen tiempo.

“The Hounds” es un temazo country. Cuarto track del disco, es fuerte, conciso. De ritmo pegajoso, nos sacude luego de la densidad dejada por los temas previos. Le sigue “The State Vs. Thomas Light”, una poderosa balada sinfónica que nos tranquiliza tras haber sido golpeados por su predecesor. Dos interludios complementarios aparecen para darnos la transición del lado western al sonido ochentero: “Give Us the Rope” y “How the World Fell Under Darkness”. Tras esto, nos enfrentamos a “Breaking Out”, tema que sin ser una balada, se acerca totalmente a un hard rock más suave, claramente influenciado por el “Bat Out of Hell II: Back into Hell” de Meat Loaf, más exactamente por el tema “I’d Do Anything for Love (But I Won’t Do That)”. Valga decirlo, el productor de este disco, Alan Shacklock, había trabajado previamente con Loaf, aunque no en la trilogía de óperas rock “Bat Out of Hell”, aún así la influencia del rockero (sobre todo de la mencionada trilogía) se siente durante toda la segunda mitad del álbum.

“Keep Quiet” es totalmente 80’s. Guitarras de hard rock, sintetizadores con el sonido clásico de aquella década y esos arreglos de batería programada, tan típica del synthpop, inician la delicia de todo amante de los 80’s. Aparece “Light Up the Night”, antepenúltimo tema del disco. ¿Eres tú Billy Idol? eso es lo único que se me ocurre decir. Ese fue el tema que me abrió las puertas de esta maravillosa banda norteamericana.

Previo al cierre nos saluda “The Fall”, un tema sinfónico y operístico, lleno de coros de ese estilo y solos de guitarra eléctrica. “Here Comes the Arm” es la canción que nos despide de este álbum, anunciándonos que algo que se viene, abriendo las puertas de eso que vendrá. Rock sinfónico en su expresión total.

Siento que me quedo corto. Es tiempo de que lo escuchen.

Publicación: 8 de Setiembre de 2009
Grabación: 2009
Estudios: –
Miembros: –
Discográfica: Sound Machine
Productor(es): Alan Shacklock
Cover: –

Santiago Cárdenas M.

Editor y creador de Pentagramario. Melómano por convicción. Amante del sci-fi y el prog. Miembro de The Temple of Hiram. Ex estudiante de redacción. Autodidacta, aprendí lo que sé de tres maneras: leyendo, leyendo y leyendo.

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