Por Santiago Cárdenas M. Santiago Cárdenas M.

[RESEÑA+ENTREVISTA] Travis Moreno, álbum homónimo y rock más allá de la guitarra

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Usualmente solemos asociar el rock ‘n roll a la guitarra, y se nos hace extraño el concepto de hacer rock sin esta. Esto se da gracias a la malacostumbre que tenemos de ver el rock más como asociado a un instrumento y a un estilo de tocar, que a una filosofía más allá de la instrumentación.

Y esa manera “extraña” (?), pero posible, de hacer rock, viene esta vez de la mano de Travis Moreno, una banda chilena que, en su segundo álbum, homónimo y lanzado a principios de este año, enterró totalmente a la guitarra, para suplantarla con un desarrollado y experimental sonido extraído a cada instrumento que participa dentro de sus melodías.

Este álbum me hace pensar en bandas clásicas como Yes, pero sobre todo, trae a mi mente el sonido logrado por Spinetta durante su época más cercana al jazz. Y hablando del fundador de Almendra, viene a mi mente algo dicho -al respecto del mismo y su música- por Pity Álvarez, vocalista de Viejas Locas: a Spinetta yo no lo entiendo. Y es que, respecto a Travis Moreno, mucha gente podrá decir lo mismo, que están -volviendo a citar a Pity con respecto a Spinetta- “re-elevados”. Y es claro, en estos tiempos que corren, se hace cada vez más difícil el que la gente de a pié entienda el rock en esta clave que presenta la banda chilena.

Más allá de etiquetas de subgéneros y tal, que si prog, que si pysch, que si art, Travis Moreno nos devuelve a la esencia pura del rock: la pasión.

Acá la entrevista que nos brindaron:

-¿Cómo nace Travis Moreno y cuál es el origen de su nombre?

Travis Moreno nace como la mayoría de las bandas, primero, por la necesidad de hacer música y también por la urgencia de sentirse representado con lo que se está creando en tu época… El origen del nombre es un juego, queríamos reflejar los mundos distintos desde donde vienen nuestras influencias. El apellido cubre a la perfección el folclor latinoamericano y además tiene una clara connotación dentro de la escala social del continente. Y con el nombre Travis pretendíamos simbolizar el mundo anglo, el rock y sus variantes. Hace muy poco tiempo supimos que el nombre Travis es en verdad de raíz francesa, lo que hace muy ridícula toda esta historia.

-¿Cuáles son sus influencias musicales? Escuchando sus dos álbumes de estudio sentí algo de bandas como Yes y Pescado Rabioso ¿estoy en lo correcto?

Más que bandas particulares, como te decíamos antes, sentimos muy fuerte la influencia del rock, no sé, de los 60′ en adelante, por decirlo de alguna forma. Y con la música latinoamericana también, sea folclor propiamente o bandas de rock, jazz, fusión, etc. Ahora, claro que hemos escuchado y disfrutado a Spinetta y no solo en Pescado… Yes, King Crimson, Genesis están todos juntos en un momento fundamental del rock, muy libre, y al que también escuchamos mucho varios años atrás.

-¿Por qué ese cambio de estilo, si se puede decir así, entre su álbum debut y este nuevo? ¿Por qué volver su música más ruidosa y eléctrica?

Fue una transición natural y quizá un poco engañosa. Para el 1er disco, teníamos varios temas más “ruidosos” que decidimos no grabar en esa ocasión (entre ellos “Dos”, por ejemplo, que terminó saliendo en el 2do), porque quisimos darle un sentido al disco, que las canciones presentes tuvieran un espíritu en común. Para el homónimo, que recién lanzamos, también trabajamos bajo la misma idea de identidad de las composiciones, solo que ha pasado el tiempo, y de “Odumodneurtse” (nuestro primer álbum) hasta ahora, hemos seguido explorando. Por ejemplo, nos adentramos en el mundo de los efectos y las máquinas, ahora todos modulamos mucho más las capacidades sonoras de nuestros instrumentos, la misma voz con su pedal dealey.

-¿Cómo empezó la creación de este nuevo álbum (homónimo)? ¿En qué se inspiraron o basaron, musical y conceptualmente?

Para la grabación de este disco, teníamos alrededor de 10 canciones listas para registrar, desde el año 2015 prácticamente. Estábamos muy interesados en hacerlo luego, no tan lejano a “Odumodneurtse”, pero de pronto nos encontramos con distintas realidades personales entre los integrantes y sin la capacidad económica de producir y grabarlo. Esta situación se mantuvo durante el 2016 y para fin de año tuvimos que cambiar de baterista. Tres a cuatro meses después dejamos de trabajar con el guitarrista y nos convertimos en cuarteto. Allí tuvimos que readaptarnos nosotros mismos: recrear lo que ya estaba y explorar lo nuevo que podíamos dar, de ese proceso es este disco. Finalmente ocupamos 5 canciones de las 10 que señalamos antes y 3 nuevas ya creadas como cuarteto.

– En su nuevo disco, como leí en algunos comentarios, los teclados suenan como los sucesores espirituales de la guitarra, realmente no se le extraña ¿cómo lo lograron?

Tiene que ver con lo que hablábamos un par de preguntas atrás. El crecimiento de las posibilidades sonoras y sus modulaciones. Para este disco se utilizan simultáneamente dos teclados (el tecladista adquirió un 2do modelo a mediados del 2015, fecha desde la cual empezó a tocar en vivo con ambos). Pero no es solo el teclado el que llena ese espacio. El bajo se llenó de efectos: distorsión, dealeys, wah wah, phaser, y las posibilidades que entregan estas herramientas es cambiar el timbre y que a ratos suene más parecido a una guitarra que a un bajo mismo. Sucede algo parecido con la voz y su dealey: a veces cubre mucho espacio con un grito sampleado, que no dice nada como lenguaje español, pero que lo sitúa como un instrumento más dentro de la armonía.

-¿Tienen alguna inspiración especial a la hora de escribir sus propias letras?

Es curioso, porque creo que en este tema gozamos de abundancia, jaja. En este disco hay letras de casi todos (menos del batero) y además, están los poemas musicalizados. Más allá de la pluralidad de voces que eso podría generar, las letras en general hablan de despertar, de tomar una conciencia nueva, no en un sentido moral de superioridad ni nada por ese camino, sino de transformación, de cambio.

-¿Existe algún fetiche (jaja) con musicalizar poemas? ¿Qué los lleva a hacerlo?

Hay veces que uno se acerca a una melodía con una idea, con un concepto. Y una vez que se desarrolla esa melodía es muy difícil separarla de ese imaginario que le dio sustento. Aparte somos lectores de poesía, el resto va por asumir que alguien ya explicó mejor algo que uno aún no puede ni nombrar.

-¿Cómo reacciona el público frente a su música?

Uff, de todas formas, jaja, nadie reacciona igual a nadie ni a los mismos estímulos cuando ya va pasando el tiempo. Aunque de cualquier forma, siempre es un agrado tocar, ya sea para 50 o 200 o 500 personas. Tenemos una buena relación, es emocionante ver al público bailando y viajando con tu música.

-¿Han hecho giras por su país natal (Chile)? ¿Piensan salir de tour por otros países?

Hemos recorrido varias ciudades de nuestro país, desde nuestro Quillota natal, hasta Santiago capital, Valparaíso, Viña del Mar, Curicó, Concepción, te nombramos las más conocidas. Siempre invitaciones desde La Serena y Coquimbo, nos han contactado de Punta Arenas (extremo sur de Chile) incluso. También nos han llamado desde Argentina. Nos encantaría poder hacer una gira a todos esos lugares, pero es el dinero el que frena generalmente esos proyectos. Estamos trabajando para construir un calendario más sustentable y poder salir a compartir nuestra música.

Publicación: 6 de Enero de 2017
Grabación: 2016
Estudios: CHT Estudios
Miembros: Javier Gahona (voz y efectos), Andrés Sánchez (teclados), Felipe Ayala (bajo y segundas voces), Jorge Rubio (Batería)
Discográfica: –
Productor(es): Travis Moreno
Cover: Pola Rubio

Santiago Cárdenas M.

Editor y creador de Pentagramario. Melómano por convicción. Amante del sci-fi y el prog. Miembro de The Temple of Hiram. Ex estudiante de redacción. Autodidacta, aprendí lo que sé de tres maneras: leyendo, leyendo y leyendo.

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