Por Santiago Cárdenas M. Santiago Cárdenas M.

Everything Now: un buen disco, más allá de Arcade Fire

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“Everything Now” es un buen disco, más allá de lo que se ha dicho y escrito al respecto del mismo, yo lo considero así. La crítica especializada, eso sí, le ha dado un puntaje variado, pero de tendencia positiva. No es el mejor disco de Arcade Fire -si se trata de armar un rank con la discografía de la banda canadiense, estaría al último- pero ¿podría decirse en base a eso que es malo o “el peor”?, por mi parte, me niego a expresar tal cosa. No podría utilizar la palabra “peor” al referirme a algo hecho por Butler y Cia.

Las reseñas en español al disco -debo resaltar esto- suelen ser desfavorables, en inglés -por el contrario- profundizan más y rescatan de buena manera la propuesta de Arcade Fire. Esto, supongo, se debe a que en nuestro lenguaje, el análisis de las letras en inglés suele pasarse por alto, mientras que, en el idioma original del álbum, la lírica es parte de la ecuación a la hora de analizar y diseccionar “Everything Now”.

Los muchachos de Arcade Fire -a través de esta nueva obra- se reinventan. Parten de sí mismos para inducirse a un minimalismo pop inesperado. Se puede decir que esta capacidad de rehacerse a sí mismos no es nada nuevo, podríamos citar como caso reciente su pasado disco, “Reflektor”, donde dejaban el rock y lo barroco un tanto de lado para pasar a jugar con un pop más descarado y melodías discotequeras. Aunque -debe decirse- en sus pasadas obras podríamos notar casi nula repetitividad.

“Everything Now” es un disco sencillo de escuchar, no demanda ese gusto por el art rock que debía uno poseer para escuchar sus primeros tres álbumes. Nos da, además, la opción de leer a Arcade Fire como una banda que se está dejando de tomar tan “en serio”, para pasar más a relajarse, pero dejando en claro que tienen la real capacidad de hacer lo que les de la gana, musicalmente hablando.

En discos como “Funeral”, encontrábamos una relación entre cada tema, melódicamente. Ahora, en este nuevo álbum, si bien nos encontramos envueltos en una esfera inicial de música disco, podemos encontrarnos con momentos cercanos al pop ochentero, al punk, al dub, al reggae e incluso a lo country.

Yo, por mi salud mental y por no querer arruinar la primera escucha de este material, me contuve de escuchar los sencillos que lanzaron previos al álbum en sí mismo. Eso fue algo positivo, porque realmente la mitad de los temas “reales” del disco fueron expuestos de esa manera. Así que, mi pequeña crónica respecto a las sensaciones que obtuve de la escucha track by track de “Everything Now”, parte de este contexto “desinformado”.

“Everything_Now (Continued)”, el intro del álbum, si bien es sintético, no nos hace sospechar -por su estética melódica distante- lo que se viene. Arrastra cierto halo dejado por el cierre de “Reflektor” y nos hace pensar en un posible AF más electrónico.

Luego entra el gran hit -confirmado ya a día de hoy- que nos deja este disco: “Everything Now”, el sencillo homónimo, que como ya han dicho algunos antes que yo, suena a un tributo al ABBA más clásico posible. Líricamente sigue esa idea -al igual que el resto álbum- depresivo-apocalíptica que siempre ha poseído el espíritu de los canadienses. Pero, por otro lado, la música traída por este tema nos lleva a todo lo contrario: la necesidad de hacer bailotear a nuestro esqueleto y de sentirnos felices de vivir (WTF!). Música disco, absolutamente disco -claro, ya dije lo de ABBA-, que, con un bajo pegajoso y un pianito con sabor a Benny Andersson, no posee rastro del Arcade Fire original salvo en los arreglos -¿quién no se queda pensando cuando la flauta africana empieza a sonar?-. Es un hitazo, nadie quitará eso. Un tema de aquellos. Podríamos, es más, viajar en el tiempo, pincharla en el famoso Studio 54, y nadie se daría cuenta de que no pertenece a esa época, no existiría sospecha alguna, solo la pregunta “¿qué grupo es ese?”.

Luego viene “Signs of Life” sigue la estela disco, pero con un trabajo vocal más de estilo rap por parte de Butler. Nos habla sobre unos chicos chéveres buscando una salida de lo monótono y aburrido.

“Creature Comfort” es como imaginarnos a Arcade Fire como una banda ochentera -a lo New Order con sus syhtns- que nos acerca al sonido que obtuvieron en el maravilloso “Suburbs”. Me hace pensar en cómo hubiese sido una reversión de “Sprawl II” hecha por la citada banda synthpop. Es una interesantísima propuesta con una mezcla extraña, pero atractiva, aunque nos hable del suicidio.

Aparece luego “Peter Pan”, que me trae a la mente el intento de Snoop Dogg de ingresar al mundo de Bob Marley. Reggae/Dub vestido de rock, es interesante, aunque el estilo jamaiquino no logra cuajarse completamente, lo rockerito le roba protagonismo. Agreguemos a este intento de alquimia la letra romántica que esta canción posee: surrealismo completo. Hubiese querido que el reggae se sienta más profundo, pero no dejo de sentir agrado hacia este tema.

“Chemistry” continúa esta idea dub -acercándose más hacia la era primaria de este género, en tanto a sonido-, aunque luego acaba es una especie de intento de arena rock. No me convence totalmente, siento que aquí las ideas no resultaron en algo bien logrado.  La letra se me hace algo repetitiva, pese a que repetitivo va a ser lo que se nos viene…

“Infinite Content” e “Infinite_Content” son la misma mona con distinto vestido. Misma letra repetida e idea general, aunque si bien se contraponen gracias a la distinta música que pusieron en cada una. La primera es un punk insulso, que me recuerda a una versión menos producida del buen tema “Month of May”, el único y verdadero gran acercamiento de la banda al punk rock. La segunda posee arreglos country de estilo tradicional, suave pero intrascendente al igual que su gemela rebelde. Ambas podrían no estar en este disco y me daría igual, es más, lo preferiría así.

“Electric Blue” nos devuelve a la pista de baile. No es un gran tema, pero su estética soft/disco junto al trabajo vocal que me recuerdan a Crystal Castles con su lírica existencialista, lo vuelven atractivo. No encaja mal en la propuesta completa del disco.

El trío de temas que cierran el álbum -sin contar el outro-, como conjunto melódico-lírico, son la prueba de que el Arcade Fire más clásico se mantiene aún activo. Algo que no he mencionado es que -y esto es algo que he discutido bastante con otras personas- muchas veces la música de los canadienses se acopla a los sentimientos que puedas estar teniendo en el momento que la escuchas. Puede llegarte, incluso, a hacer bailar con temas cargados de letras depresivas, pensemos nomás en el single principal de este disco. Y esto que escribo ahora, se aplica -en mayor o menos medida- a los tres temas que vienen a continuación…

“Good God Damn” vuelve a apelar a lo bailable, pero esta vez no solo nos entrega cercanía al estilo músical de la apertura del disco, sino que acompaña sus melodías claramente post-punk con arreglos descaradamente disco/electrónicos. Pero eso no es un pecado, es más bien el resaltar una obviedad; el post-punk siempre se alimentó de la estela dejada por la música disco. Una balada bailable de letra religiosa (?), que nos recuerda al estilo dejado por David Bowie, quien fuera -dicho sea de paso-cercano a los canadienses. Para ser honesto, suelo imaginar este tema dentro del “Black Star”, y disfruto de vez en cuando imaginar la voz del británico en vez de la Butler, cosa que lamento, no pueda volverse real. Es un extraño acercamiento de Arcade Fire a sus raíces de una búsqueda más artística.

El disco se pone cada vez más sensible. Con “Put Your Money on Me” seguimos en el camino de la música disco envuelta en tragedia. Esta vez se nos antoja un pop más electrónico, con arreglos disco, que a momentos nos trae un fondo orquestal de atmósfera depresiva que sirve como el saludo de un Arcade Fire a la usanza de sus viejos álbumes. Un tema redondo acoplado a una letra extrañamente trágica.

Si con estos dos temas no nos habíamos terminado de deprimir, el círculo se cierra con “We Don’t Deserve Love”. El título nos canta todo lo que se viene. Arcade Fire nos dispara con aquello que sabe hacer bien, melodías engañosamente lentas que, acompañadas de la voz de Win, nos van entumeciendo poco a poco, para luego de manera imperceptible -pero clara- despertarnos con algo más “agitado”, acompañado de los coros de Régine Chassagne, que, con su voz, nos va levantando sin retraernos del estado de entumecimiento en el que nos encontramos. Y luego, luego vuelve a aquello de donde partió, en un ejercicio de introspección melódica. “We Don’t Deserve Love” es el pináculo del disco, un inesperado adiós lleno de pinceladas de arte. Nos habla de una pareja que se está quebrando, una tragedia romántica, con tintes de amor latente. Una verdadera balada pop al estilo de Arcade Fire, llena de detalles melódicos, tras un engañoso minimalismo.

“Everything Now”, el álbum, nos dice adiós con “Everything Now (Continued)”, un outro que no es otra cosa que una versión extendida del intro que nos presentó el disco. Bastante interesante, valga anotar, ya que si ponemos “Everything Now” a dar vueltas sin parar, no nos daremos cuenta de que ha terminado y reiniciado hasta que vuelve a empezar el single homónimo con su pegadizo bajo.

¿Qué más podemos anotar?. Quizá, a grandes rasgos, que Arcade Fire ha sido de los últimos en treparse a la ola de volver a la vida la música disco, ola que llegó gracias al “Random Access Memories” de Daft Punk. No por gusto Thomas Bangalter es uno de los encargados de la producción -junto a Steve Mackey, quien fuera bajista de Pulp, entre otros-. Pero aquello no quita que ellos sean unos de los mejores en hacerlo.

Leí algunos comentarios apuntando a que, si este álbum perteneciese a otra banda, no tendría el recibimiento y exposición que ha tenido “Everything Now”, que habría sido señalado por unos pocos como un buen disco, nada trascendente, pero que auguraba un interesante futuro para su autor. Yo me pregunto, ¿podría alguien más haber hecho un trabajo como este?, y me respondo con un rotundo “no”. Anoto, de manera personal, que este es el álbum de AF que va más allá de ellos, el más desenmarcado se su banda autora frente a sus discos predecesores.

Fuera de eso, es un buen disco, completo. Podrían quitarse un par temas y no pasaría mucho -aunque eso podría hacerse también en otros álbumes del grupo-, “Everything Now” seguiría siendo un buen disco. No es la obra de arte que fuera “Funeral” en su época, pero nos muestra a un grupo bien afianzado, que, aún en un momento de relajo, pueden lanzar un disco que, pese a lo que se diga, resaltará este año y quedará como una excelente pieza que añada variedad al ya -valga la redundancia- variado trabajo de Arcade Fire.

Dejemos que pase el tiempo, ahí tendremos la verdadera respuesta a cómo quedará “Everything Now” posicionado en la historia de la música contemporánea.

Maybe we don’t deserve love.

Publicación: 28 de Julio de 2017
Grabación: Setiembre 2016-Abril 2017
Estudios: –
Miembros: Win Butler, Régine Chassagne, Richard Reed Parry, William Butler, Tim Kingsbury, Jeremy Gara
Discográfica: Sonovox, Columbia
Productor(es): Arcade Fire, Thomas Bangalter, Geoff Barrow, Markus Dravs, Eric Heigle, Steve Mackey
Cover: –

 

Santiago Cárdenas M.

Editor y creador de Pentagramario. Melómano por convicción. Amante del sci-fi y el prog. Miembro de The Temple of Hiram. Ex estudiante de redacción. Autodidacta, aprendí lo que sé de tres maneras: leyendo, leyendo y leyendo. https://about.me/sjcm94

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