Por Santiago Cárdenas M. Santiago Cárdenas M.

Sunnata: Outlands

. Destacado, Lanzamientos, Rock.

Desde tierras polacas -de Varsovia, para ser exacto- llegó a nuestros oídos Sunnata, banda que a principios de este año lanzó su tercer álbum, el cual se ha convertido en uno de los más escuchados en casa y que me ha provocado la necesidad de revisarlo en este blog.

Pero primero, un pequeño background sobre la banda: nacida en 2008 bajo el nombre de Satellite Beaver, pasó en 2013 a llamarse Sunnata -palabra sánscrita (suññatā) para referirse al vacío-, la cual en 2014 haría su re-debut bajo este nuevo nombre con el álbum “Climbing the Colossus”, al cual seguiría “Zorya” en 2016 y posteriormente -con sus cuatro miembros originales vigentes en sus filas- el disco que hoy repasaremos: “Outlands”.

Si bien mi acercamiento a la banda fue con “Zorya”, tras escuchar por completo -y varias veces- su material, definitivamente puedo decir que me quedo con su obra más reciente. Valgan verdades, Sunnata debutó con un sonido de stoner clásico, sin mucha originalidad de por medio. No digo que su primer disco haya sido malo, más bien a lo que quiero apuntar es a que si bien “Climbing the Colossus” es un buen trabajo, está más orientado a completar la colección de algún adicto al género que a marcar una diferencia. Es en “Zorya” donde empezamos a atisbar las pinceladas de una idea más compleja en las melodías -reconociendo que se ha mentenido un interesante trabajo lírico desde un inicio-, haciéndole más honor a las letras rituales y místicas contenidas en sus canciones. Es con “Outlands” donde la banda rompe el molde, y crea un sonido totalmente propio.

Pero, y pese a todo, si bien Sunnata no es una banda que marcó algo desde su debut, con sus trabajos nos ha ido mostrando el camino que van andando respecto a la adquisición de su madurez musical y a la búsqueda y encuentro de una identidad auténtica y propia.

Claro queda que si alguien preguntase ¿qué genero es Sunnata?, la respuesta automática sería “stoner rock”, las variables melódicas presentes en “Outlands” nos dan múltiples respuestas a la vez.

“Outlands” representa la exploración del stoner rock desde la perspectiva del doom, el sludge, la psicodelia, el folk, el post-rock, la música atmosférica y el grunge. No solo como álbum, sino que, canción a canción, cada tema presenta diversas variables, cosa que le brinda a cada tema una textura única y propia. Nada se repite. Y no es que se trate de aprovechar la extensión de algunos temas -algunos llegan a los doce minutos-, hasta las canciones más cortas se dan el trabajo de explorar diferentes alternativas de visionar y expresar el rock.

“Outlands” arranca con un intro de apenas cuarenta segundos, con una guitarra distorsionada y fondo de campanas, que terminan acoplándose al inicio del primer tema del álbum: “Lucid Dream”. Esta canción de más de nueve minutos de corte ceremonial, apela a la construcción de una melodía mediante el uso del bajo como instrumento primario y voces distantes como acompañamiento. Es avanzado ya el minuto cinco, que la guitarra adquiere protagonismo y da inicio a una musicalización de stoner rock muy cercano al doom. “Lucid Dream” nos habla de lo corta y etérea que es la vida, a través de una poesía cósmica.

“Scars” apela al sludge metal, aplicando bastante al trabajo del doble pedal en la batería. Un tema engañosamente tranquilo, cuyo cierre se acerca a la brutalidad propia más propia del sludge cercano al hardcore. Su letra me hace pensar en un poema medieval de corte épico.

La devastación lírica y la melodía cual rito solemne llegan de la mano del tema homónimo. Lento, denso, es el tema doom por excelencia de este álbum. Las voces son las ya clásicas utilizadas en este disco, pero con la melodía creada para “Outlands”, elevan la condición de misticismo que de por sí venía cargando el tercer trabajo de Sunnata. Arreglos colocados de manera exquisita, nos acercan a una sensación celestial en medio de una letra cargada de sufrimiento.

Ahora nos acercamos, por un momento, al lado más mainstream del disco, de la mano de “The Ascender”. Esta canción nos acerca hacia una idea que carga consigo con cierta identidad melódica asociada al rock alternativo de principios de siglo. Si bien la letra y las voces siguen el camino místico ya establecido a lo largo del desarrollo de este álbum, por un momento -finalizando el minuto tres- me sentí acercado a un interludio de bajo que me recordaba a Limp Bizkit (?), de alguna manera. Debo aclarar que esto no me fastidió para nada, más bien me pareció interesante el acercamiento a un rock más pop, aunque sea por un instante.

“Gordian Knot”, tema que definí hace un tiempo como “cuando te gusta meditar pero también ponerte violento”, inicia con un riff violento de guitarra y una batería marcada, seguidas de voces más agresivas que las escuchadas anteriormente en el disco. Es a partir del segundo minuto que el tema se vuelca hacia un sonido más espacial, meditabundo, donde las voces vuelven a hipnotizarte con su ya establecido canturreo ceremonioso. Pero la cosa no queda ahí, “Gordian Knot”, en su minuto final, revive su lado agresivo y nos pega con toda su furia directo en la cara.

Dándonos a conocer que se viene el final de este excelente disco, “Falling” cumple la labor de interludio, cuya construcción está a cargo de la distorsión de una guitarra, que se mantiene acorde a la estética compleja de “Outlands”.

No nos podíamos ir sin ser acariciados por el post-rock/metal. “Hollow Kingdom” cierra -sin contar con el bonus track– magistralmente la narrativa musical presentada en este álbum. Nos invita -en su melodía- al culto de algún gigantesco monolito perdido. Estructurada como una especie de balada, esta canción nos habla de la desolación y el vacío, excelso final para un álbum de tendencia post-apocalíptica.

“Ayahuasca” es el bonus track del disco. No es un tema primario ni necesario para elevar a “Outlands” en su nivel de complejidad o calidad. Es más que todo una interesante adición melódica por si nos quedamos con ganas de más. Es, en pocas palabras, la versión instrumental del tema homónimo. En la versión del álbum del Bandcamp del grupo no está disponible, únicamente en Spotify y -me imagino- que en la versión física o en alguna edición especial.

Si este blog diera puntaje a los álbumes que reseña, 10/10 no sería suficiente para “Outlands”.

Publicación: 23 de Marzo de 2018
Grabación: Monochrom Studio
Estudios: Satanic Audio
Miembros: Michał Dobrzański (bajo), Robert Ruszczyk (batería), Adrian Gadomski (guitarra, voz), Szymon Ewertowski (guitarra, voz)
Discográfica: –
Productor(es): Haldor Grunberg
Cover: Maciej Kamuda
Ediciones: digital, vinilo, CD

Santiago Cárdenas M.

Editor y creador de Pentagramario. Melómano por convicción. Amante del sci-fi y el prog. Miembro de The Temple of Hiram. Ex estudiante de redacción. Autodidacta, aprendí lo que sé de tres maneras: leyendo, leyendo y leyendo. https://about.me/sjcm94

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